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Soñar, después de todo, es una forma de planificación. Gloria Steinem.

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Los drones abren nuevas posibilidades en el ejercicio de adquisición de datos, convirtiéndose en una tecnología altamente disruptiva respecto a las tecnologías tradicionales en el campo de la Geomática.


Los cambios generados por la irrupción de las nuevas tecnologías están afectando a profesionales de cualquier ámbito, en este sentido, la topografía, tal y como la conocíamos tradicionalmente, está evolucionando hacia una nueva dimensión que abre nuevos horizontes y oportunidades.

En el marco de esta etapa disruptiva, se encuadran las nuevas técnicas, aplicaciones y herramientas para la observación del territorio, una de las disciplinas propias del ingeniero en Geomática y Topografía y uno de los elementos diferenciadores como ingenieros.

 

Las tecnologías para la captura, procesamiento, análisis, interpretación, almacenamiento, modelización, aplicación y difusión de la información geoespacial o localizada, fundamentos de la profesión, están en constante evolución, y, aunque se basan en técnicas más tradicionales como la fotogrametría o la teledetección por satélite, la utilización de la tecnología dron, es relativamente reciente.

“Las aplicaciones de los drones son infinitas, desde mi punto de vista, no existe un sistema de adquisición de datos más transversal y multidisciplinar que los drones”, así de rotundo se muestra el Dr. Israel Quintanilla, profesor de ingeniería Geomática e ingeniería Aeroespacial de la Universidad Politécnica de Valencia (España) e investigador en sistemas de navegación aérea por satélite (SBAS) y en aplicaciones de Drones en el ámbito de la Geomática.

Quintanilla actúa como coordinador del Comité de Observación del Territorio en el XI Congreso Internacional de Geomática y Ciencias de la Tierra; un evento, organizado por el Colegio de Ingeniería Geomática y Topográfica y la Asociación Española de Ingenieros en Geomática y Topografía, que se desarrollará en Toledo los próximos 26 al 30 de octubre.

España dispone y hace uso de todas las tecnologías existentes hasta la fecha en observación del territorio, en todos sus ámbitos de adquisición de datos: aéreo -imágenes de satélites, fotogrametría transportada en aeronaves tripuladas, LIDAR, Drones-, terrestre -mobile mapping, laser escáner terrestre, multiestaciones robotizadas, GNSS, Dispositivos Móviles- y subsuelo –Georradar-. El experto afirma que “nos encontramos más que actualizados en estas tecnologías y así se refleja en las múltiples empresas existentes, no sólo de adquisición de datos, sino también en el procesado y tratamiento de los mismos y en la generación de aplicaciones”.

El uso de los drones con fines geomáticos es realmente amplio”, señala Quintanilla, quien explica que la tarea del ingeniero en Geomática sigue siendo la adquisición de datos con calidad y precisión, el procesamiento de estos datos, ya sea en imágenes del espectro visible o multiespectrales, y la generación de la cartografía según los estándares requeridos (OGC), así como la realización de los análisis correspondientes a partir de Sistemas de Información Geográfica (SIG), “lo único que ha cambiado es la plataforma de adquisición de datos”. Así, se ha pasado del uso de satélites, aviones tripulados, GNSS… al uso de aeronaves no tripuladas.

La lista de aplicaciones de los drones es tan amplia que, en palabras de Quintanilla, sería necesario plantear la pregunta a la inversa: ¿qué tipo de aplicaciones no podemos desarrollar con drones?.  “A partir de la Geomática, podemos asegurar la calidad de la adquisición, tratamiento, generación y análisis de los datos para generar cartografía y que posteriormente, pueden ser aplicadas a múltiples sectores, tales como agricultura de precisión, forestales, ingeniería civil, medioambientales, aeroespaciales, industriales etc. Eso en el ámbito de la ingeniería, pero existen otros muchos como patrimonio, periodismo gráfico o en todos los servicios de seguridad ciudadana (búsqueda y rescate, control de tráfico, emergencias, bomberos, policía…)”, subraya.

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Israel Quintanilla. (Foto: Daniel García Sala)

Sobre si el uso de los drones contribuirá a generar o a destruir empleos, el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia se muestra optimista y explica que “en un año y medio se han creado más de 1.300 operadoras aéreas en nuestro país, lo que indica que es un sector que genera empleo”, toda vez que insiste en que tanto el ingeniero en Geomática como el ingeniero Aeroespacial son piezas claves en esta tecnología.

Respecto a la legislación española sobre la industria de los RPA’s, Quintanilla comenta que “la normativa española se encuentra al mismo nivel que el resto de países. Salvo casos puntuales, como Chile, que sí permite volar en entornos urbanos, o Emiratos Árabes, donde se puede volar hasta 4.500 pies, la mayoría de países siguen manteniendo la restricción de volar por debajo de los 150 metros (120 en el caso de España), no volar en entornos urbanos ni por encima de concentraciones de personas y manteniendo el contacto visual con la aeronave para pesos inferiores a 25 kilos o sin contacto visual para inferiores a 2 kilos”.

Quintanilla adelanta que “en breve, España sacará una nueva normativa que permitirá volar en entornos urbanos y ampliar a 25 kilos para aeronaves sin contacto visual, y entrará una nueva operación en juego que permitirá volar más distancia incorporando observadores en el terreno (E-VLOS), por lo que se ampliará el abanico de aplicaciones aún más”. En este sentido, abunda que “si se han creado un millar de empresas con esta normativa restrictiva, debemos pensar que las cosas se están haciendo bien, lentos pero progresivos”.

Uno de los proyectos de mayor envergadura en el ámbito de la observación del territorio lo forman las constelaciones de satélites y en concreto, dos proyectos estrella de la Agencia Espacial Europea (ESA): el sistema de navegación por satélite europeo, Galileo, y el sistema de observación de la tierra, Copernicus. El Programa Galileo, ya cuenta, desde finales de mayo de este año, con 14 satélites en órbita. En total, serán 30 los satélites que conformen el sistema de observación del territorio desde el espacio promovido por la Unión Europea.

Galileo no es la única constelación de satélites en órbita, existen dos constelaciones ya operativas, GPS de EE.UU y GLONASS de Rusia, además de Beidou en China. Para el profesor Quintanilla, “al final, los sistemas GNSS cooperarán en el mismo sentido que lo hagan políticamente”.

Entre las ventajas del sistema GNSS europeo, Quintanilla destaca que “va a aportar mayor precisión (relojes atómicos más precisos y con redundancias) y servicios nuevos y diferentes que no existen en la actualidad, como el Servicio Público Regulado (PRS), el Servicio Comercial (CS) o de Búsqueda y Rescate (SAR) que cuando estén operativos, serán capaces de generar aplicaciones que hasta el momento no eran posibles”.

Respecto del programa de Observación de la Tierra, Copernicus, la Unión Europea está haciendo un gran esfuerzo para conseguir una red de satélites de observación de la Tierra con el objeto de poder realizar monitorización de la Tierra, océanos, atmósfera, cambio climático, seguridad y control de emergencias. El ultimo satélite lanzado, Sentinel 1B, fue lanzado el pasado 25 de abril de 2016, por lo que podemos apreciar, que la monitorización (Copernicus) y posicionamiento y navegación aérea (Galileo / EGNOS) a partir de satélites es una gran apuesta y realidad de la Unión Europea.

Por su parte, en nuestro país, el Consejo Superior Geográfico viene desarrollando el conocido como Plan Nacional de Observación del Territorio (PNOT), un programa que responde a la necesidad de conocer el territorio y su evolución a lo largo del tiempo, a la vez que aporta información geográfica imprescindible para la gestión del medio ambiente, la agricultura, las infraestructuras, las emergencias y la seguridad, entre otras áreas.
El PNOT recibe una financiación anual en torno a los 2,5 millones de euros y comprende cuatro grandes planes nacionales: el Plan Nacional de Ortofotografía Aérea imagen, el Plan Nacional de Ortofotografía Aérea lidar, el Plan Nacional de Teledetección y el Sistema de Información sobre Ocupación del Suelo.

Al tratarse de un plan continuo, cada año se va cubriendo parte del territorio con datos de diversos tipos. Así, en la actualidad, ya se han realizado cuatro coberturas completas de España con ortofoto: una con Lidar y tres con SIOSE (Sistema de Información sobre Ocupación del Suelo de España).

Como aspectos destacables del PNOT, expertos de la Unidad de Observación del Territorio del IGN señalan que “España ha sido uno de los primeros países del mundo en posibilitar a ciudadanos o entidades la descarga libre y gratuita de los datos Lidar a través de FTP”.

Por el contrario, en su opinión “es muy necesario relanzar el Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (PNOA) 10 cm en zonas urbanas y costa, además de que debería incrementarse la resolución de 50 cm a 25 cm”.

Además de Quintanilla, también forman parte del Comité de Observación del Territorio del XI Congreso Internacional de Geomática y Ciencias de la Tierra: Javier Ventura-Traveset, secretario ejecutivo del Comité Científico Asesor del Programa Galileo en la Agencia Espacial Europea (ESA), César Carmona,  Senior Expert of the European Commission at the DG JRC y Coordinator of the Water Resources Management activities in Developing Countries; José Luis Bernabé, catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia, uno de los fundadores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Geodésica en Valencia; Marcelino Valdés, jefe de área de geodesia del Instituto Geográfico Nacional; Antonio Arozarena, vocal asesor de observación del territorio del ING y Bartolomé Marqués, ingeniero aeronáutico y subdirector general de Sistemas Aeronáuticos en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

FUENTES: Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos en Topografía y Graduados en Ingeniería Geomática y Topografía

Fuente: http://blog.hemav.com/

geomatica-y-agrimensura-jpg   Aquí le enseñamos a recuperar el valor de la información. Gestionamos para usted; capturamos, modelamos, almacenamos, representamos y administramos datos geográficos y alfanuméricos para la toma óptima de decisiones.

 

GEOMÁTICA Y AGRIMENSURA

En Cuatro Conceptos, la geomática y la agrimensura se definen como la confluencia de diferentes métodos de captura, modelamiento, almacenamiento, representación y administración de datos geográficos y alfanuméricos, que permitan una efectiva gestión del territorio y dar respuesta a las necesidades de información de nuestros clientes.

 

 

Brindamos asesoría personalizada a nuestros clientes sobre el tipo de producto que mejor se ajusta a sus necesidades y ofrecemos un acompañamiento permanente durante el desarrollo de sus proyectos; así mismo, contamos con un equipo de profesionales altamente calificado para realizar personalizaciones o desarrollos de software tanto de escritorio como webmapping, que puedan imprimir un valor adicional a sus negocios.

 

Dentro de las actividades que desarrollamos en el área de geomática y agrimensura, encontramos: producción de cartografía digital y análoga, desarrollo e implementación de Sistemas de Información Geográfica, levantamientos topográficos y geodésicos, desarrollo de software y aplicaciones para entornos web tanto para equipos de escritorio como para dispositivos móviles, fotointepretación y procesamiento de imágenes convencionales y no convencionales (incluyendo drones o UAV).

 

Productos y servicios asociados al concepto de Geomática y Agrimensura:

 

 

 

•          Elaboración de cartografía digital y análoga en diferentes escalas.

•          Desarrollo de procesos de restitución.

•          Elaboración de Modelos Digitales de Terreno y Elevación.

•          Análisis y estructuración de información geográfica y alfanumérica.

•          Desarrollo e implementación de Sistemas de Información Geográfica – SIG.

•          Desarrollo de software y aplicaciones en entornos web y en servicios geográficos.

•          Construcción y mantenimiento de geoportales

•          Diseño y puesta en producción de bases de datos espaciales y alfanuméricas.

•          Alquiler de equipos GPS y estaciones totales.

•          Levantamientos topográficos (planimetría y altimetría).

•          Levantamientos geodésicos (estáticos, cinemáticos, stop & go, RTK, entre otros).

•          Replanteo y control de obras.

•          Posicionamiento y amojonamiento de puntos geodésicos, con las bases establecidas por Instituto Geográfico Agustín Codazzi – IGAC.

•          Desarrollo de procesos de restitución, fotointerpretación y teledetección.

•          Procesamiento digital de imágenes convencionales y no convencionales para múltiples aplicaciones.

Todos los días, estudiantes de Jardín (Antioquia) recopilan datos para analizar el cambio climático.


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Más allá de las montañas y cafetales, por el espacio aéreo de Jardín, en el suroeste antioqueño, entre las 9:48 y las 11:18 a. m., peregrina a diario, sin omisión, el satélite Terra de la Nasa.

En sincronía con la órbita del Sol, da la vuelta a nuestro planeta desde el año 2000, y en su trayectoria recopila los signos vitales de la Tierra: desde temperatura, radiación y tipos de nubes, hasta emisiones de incendios y fuentes de monóxido de carbono y de metano en la atmósfera.

 El análisis de estos datos da pistas a la ciencia sobre la salud del planeta. Lo curioso es que ni siquiera esta gran máquina, a la que se le atribuye la mayor recopilación de información sobre la Tierra desde el espacio, se salva de ser obsoleta por la ocurrencia de fenómenos naturales.

Entonces, en tierra, los estudiantes de la maestra Mercedes Arrubla, casi todos hijos de caficultores de la vereda El Verdún de Jardín, validan algunos resultados obtenidos por el satélite, sobre todo los relacionados con la afectación de las nubes al clima.

Como otras 3.400 escuelas de 83 países, en la Institución Miguel Valencia un grupo de niños curiosos y Mercedes, su profesora de matemáticas, registran de domingo a domingo, a la misma hora en que Terra orbita sobre Jardín, la dirección del viento, las características de las nubes, los niveles de lluvia y la humedad del municipio.

A través de un programa computarizado diseñado para los miembros del programa Ceres S’Cool, al que pertenecen desde hace 15 años, los alumnos envían los resultados de su análisis a la Nasa, donde la información les permite calibrar las mediciones del satélite y evaluar si sus instrumentos funcionan o no.

La hazaña podría quedarse en que una escuela rural de Jardín (Antioquia) envía datos a la Nasa. No obstante, para Mercedes y tres generaciones de estudiantes, el cielo se convirtió en “el libro más barato y más abierto de todos”.

Las matemáticas del cielo

Hace casi tres décadas, cuando Mercedes llegó a la Institución Miguel Valencia con la expectativa de estar solo un año, encontró a niños campesinos dóciles, “querendones, de los que todavía le llevan los libros a la profesora”.

Sin embargo, la mayoría le tenía pánico a las matemáticas, perdía los exámenes y alegaba que los números solo servían en la ciudad.

“Del miedo a las fórmulas y a la geometría hay que pasar al amor por los números”, pensó entonces la profesora, nacida en el municipio de Segovia, donde vio las heridas del conflicto armado y se enamoró de la sensación de resolver problemas del Álgebra de Baldor. Por eso inventó una guía con talleres y juegos que llamó ‘De la matematefobia a la matematefilia’.

Con la ayuda de estudiantes de la Universidad Nacional reunía a unos 120 niños todos los sábados, que reproducían experimentos de Galileo, calculaban la gravedad con fórmulas de Newton, medían áreas y jugaban a producir electricidad. “Hacíamos ciencia en vivo, esa que te hace amar los números”, recuerda Mercedes.

Así, poco a poco, los estudiantes de Jardín vieron las matemáticas con otros ojos. Pero fue el 5 de agosto del año 2000 cuando, definitivamente, perdieron el miedo a los números. Hernán Alonso Moreno, uno de los estudiantes de la Nacional, le sugirió a Mercedes Arrubla que se uniera a una convocatoria de la NASA para que sus estudiantes se convirtieran en observadores de nubes y medidores del clima para la agencia espacial de Estados Unidos.

Hace 15 años solo 12 niños aceptaron la tarea de dedicar sus días, incluso domingos y festivos, a hacer las mediciones. Al principio, el proyecto funcionaba con un tarro de plástico para ver los niveles de la lluvia, una veleta de cartón y una cartulina con termómetros para determinar la humedad. Ahora, con donaciones, tienen un sistema electrónico profesional que arroja datos mucho más precisos.

Mercedes Arrubla explica que los niños que pasan por su taller son los mismos que más adelante pasan por la universidad y tienen el mejor desempeño en las pruebas de rendimiento del Estado. “Las matemáticas se convirtieron para ellos en una excusa que les permite resolver los problemas de por qué sus mediciones no coinciden con las del satélite y cómo pueden mejorarlas”, cuenta.

Con ciencia se lee el campo

Con su proyecto no solo están aportando al análisis del cambio climático, sino que varias empresas del suroeste antioqueño (entre las que están trilladoras de café, hoteles y trucherías), así como tesis de grado y fundaciones que estudian la extinción del loro orejiamarillo, le han pedido a los estudiantes sus datos de humedad, viento y lluvia para certificarse e investigar.

El éxito ha sido tal, que la NASA le acaba de enviar una carta a Mercedes en la que le anuncian que entre los miembros de Ceres S’Cool, ella y sus estudiantes están entre los que mayor cantidad de observaciones han realizado para la agencia espacial: más de 3.900.

Asimismo, Yoana Walshcap Samper, colombiana directora del Instituto de Energía de las Américas y vinculada con la Universidad de Oklahoma desde 1990, conoció la propuesta y le ha ayudado a jóvenes egresados de la clase de Mercedes para que más adelante viajen a esta institución de Estados Unidos a cursar, becados, un programa académico, que en el caso de Benjumea será sobre meteorología.

Hernán Benjumea es uno de ellos. Este estudiante de Ingeniería Ambiental que pasó hace una década por el salón de clases de Mercedes Arrubla, coordina ahora Pluviored, una red de voluntarios observadores de la lluvia cuyos datos sirven para construir un gran mapa de las precipitaciones en el suroeste antioqueño, lo que a su vez le permitirá a los campesinos de la subregión tomar mejores decisiones para cultivar.

Desde hace dos años, distribuyeron 15 pluviómetros a agricultores de Jardín y de otros municipios de la zona, casi todos, padres de los niños que han realizado mediciones para la NASA.

Cada día, a las 7 a. m. y a las 7 p. m., los campesinos y sus hijos registran los datos de lluvia, los cuales le servirán a Hernán y a su equipo para investigar sobre ciclos diurnos y nocturnos de lluvia.

Ahora, por una convocatoria que ganaron, tendrán 95 equipos y esperan que con más información sea posible enviar un boletín al campesino de estos municipios sobre cuánta agua cayó en su finca y sobre cómo determinados niveles pueden impactar en sus cultivos y cómo prevenir desastres naturales.

Mercedes Arrubla, “una maestra cuyas acciones trascienden el aula de clase, que es capaz de leer el contexto del campo y de innovar en una escuela rural”, como la califica su exalumno Hernán, logró incluso hacer realidad una promesa fallida del presidente Juan Manuel Santos.

En junio del 2013, durante el encuentro de educación y nuevas tecnologías Virtual Educa, en Medellín, el mandatario se comprometió públicamente a apoyar el montaje de un sistema de medición, registro, análisis y divulgación de suelos, clima, biodiversidad, territorio y paisaje en la Institución Educativa Miguel Valencia.

Frente a las dilaciones del Gobierno, Mercedes se dio a la búsqueda de los recursos para hacer realidad ese sueño que optimizaría, desde la ciencia y desde la escuela, la labor del campo en Jardín y sus alrededores.

Bajo la premisa de que los valientes comienzan haciendo lo necesario y terminan logrando lo imposible, Mercedes acaba de conseguir 1.000 millones de pesos con organizaciones aliadas para que su escuela tenga un laboratorio al nivel del de una universidad y así aportar mucho más que diplomas y egresados: jóvenes del campo con nuevas lecturas de su entorno.

MARIANA ESCOBAR ROLDÁN
Redactora de EL TIEMPO

Fuente: El Tiempo

cuatro-conceptos-las-imagenes-nasa-aster-de-resolucion-15m-son-libresAhora las imágenes Aster son disponible sin cargo. A partir del 1 de abril de 2016, el centro LP DAAC de la  NASA comenzó a distribuir imágenes ASTER Nivel (AST_L1T)  a todo el mundo sin costo alguno. La distribución global de esta imágenes sin cargo es el resultado de un cambio de política hecha por la NASA y Japón.Las imágenes ASTER son una fuente rápida de imágenes satelitales georreferenciadas listos para ser utilizado en un software SIG como QGIS.

 

Cuantas imágenes están disponibles?

La primera imagen ASTER fue tomada el 3 de Marzo del 2000 sobre el volcán Erta Ale en Etiopía. Desde allí se tienen mas de 2.95 millones de imágenes disponibles alrededor del globo desde el año 2000 hasta ahora.

 

Ventajas del Satélite Aster

El uso de imágenes Aster tiene dos ventajas principales:

La primera es una imagen gratuita de resolución de 15m para imágenes en color verdadero (RGB). Las imágenes Landsat ofrecen una resolución de 30m.

Tienen imágenes desde el 2003 hasta el 2013. Este periodo de tiempo comprende desde el fallo en las imágenes Landsat7 hasta la puesta en funcionamiento de Landsat8.

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