pLlámanos ya: +57 300 2526474
Soñar, después de todo, es una forma de planificación. Gloria Steinem.

Gestión-Social-1.jpgLas compañías tienen que asumir el reto de contribuir con su acción a un desarrollo sostenible económico, social y medioambiental

Si miramos atrás, en tan sólo dos siglos y medio, la economía mundial ha evolucionado casi de manera exponencial, en los últimos 50 años hemos pasado de un PIB mundial de 1.353 billones de dólares a 73.892 billones, es decir un 5.461%. Sin embargo, este avance no ha supuesto una mejora ni cuantitativa ni cualitativa en la calidad de vida de los ciudadanos, sino que ha servido para acrecentar la desigualdad y la pobreza.

El viejo axioma de que tener un trabajo es seguridad ya no es real. En España, según un informe de Oxfam Intermón el 13,2% de los trabajadores y trabajadoras están en riesgo de exclusión social, aquellos mileuristas que hace 10 años eran los marginados de una sociedad en progreso, hoy se han convertido en el referente privilegiado para muchos empleados que necesitan de dos trabajos para poder tener un salario digno.

Estamos viviendo una desmoralización de la economía, un paradigma donde la empresa actúa no como un instrumento para conseguir el beneficio de todos, sino como un fin que sólo tiene por objeto el aumento de la cuenta de resultados. Sin embargo, no se plantea un cambio del modelo, sino la implementación de una economía alternativa al modelo tradicional: economía social, economía del bien común, innovación social … este no puede ser el camino

La globalización ha supuesto un aumento del poder de las empresas, pero al mismo tiempo la sociedad les exige un mayor compromiso. En buena medida esta nueva responsabilidad ha sido cubierta a través de una política de responsabilidad social empresarial (RSE), que ha pendulado entre la valorización de buenas prácticas y la implementación de políticas de transparencia y buen gobierno.

No podemos olvidar que la RSE es un instrumento de la ética empresarial. Sin embargo, esto no ha sido así, sino que esta se ha convertido en una política de maquillaje bienintencionado donde el objetivo final de la empresa ha sido, en la mayoría de los casos, ganar en reputación social. Bajo esta visión, el reporte de los resultados se ha convertido en más importante que las acciones implementadas. Es cierto que se ha avanzado en este terreno, la vida interna y la gestión de las compañías, que antes quedaba intramuros, hoy esta expresada en las memorias de sostenibilidad y en los códigos y auditorias éticas, pero esto no ha sido suficiente para que la ciudadanía acepte la RSE como un ejemplo de distinción de las empresas socialmente responsables.

Se abre un nuevo escenario mundial donde todos y todas nos hemos encomendado a trabajar por un nuevo orden mundial de justicia e igualdad. Las empresas no sólo deben preguntarse qué pueden aportar al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sino que deben configurarla en su misión y visión. Estas acciones no pueden convertirse en meras actuaciones testimoniales, sino que han de integrarse en su ethos empresarial, desde una visión ética de defensa y promoción de los derechos humanos. Las empresas que no sean éticas, no pueden ser consideradas empresas.

Por ello es necesario articular, como explica Adela Cortina, una economía éticadonde la empresa asuma su papel como agente transformador de la sociedad y no, simplemente, como un instrumento de generación de beneficios empresariales. Hoy las compañías tienen que asumir el reto de contribuir con su acción a un desarrollo sostenible económico, social y medioambiental

Los ODS no sólo ofrecen numerosos retos y oportunidades para las empresas, sino que configuran un nuevo modelo de desarrollo basado en cinco ejes: las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas. Ya no se trata sólo de minimizar los riesgos sociales y medio ambientalessino de transformar con su acción el modelo económico imperante hacia una economía ética comprometida con el desarrollo mundial.

Sin duda alguna, la RSE ha supuesto un avance en el gobierno de las empresas, sin embargo, no podemos esperar que por una asunción voluntaria de la mismas la economía mundial vire hacia un desarrollo sostenible. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible ofrecen a la empresa un marco de referencia, tanto interno como externo, para la implementación de políticas vinculadas tanto a la mejora de la gestión empresarial, como a la transformación de la sociedad hacia un modelo más justo y equitativo.

No se trata de negar ahora que las empresas han de obtener beneficios, sino como bien dice Ramón Jauregui: “No me digas qué haces con tus beneficios, dime cómo los obtienes”. Las compañías tienen una doble misión. Configurar la ética como vector de transformación de su actividad económica y por otro lado, contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible desde una acción comprometida con la mejora de las condiciones de vida de todos y todas. Es el momento de la acción. No hay más excusas. Sólo desde el compromiso global conseguiremos una sociedad justa e igualitaria que beneficie a todo el mundo.

Fuente: El País

gestionsocial-jpg

 

En Cuatro Conceptos creamos sinergias en torno a la Gestión Social. Enseñamos a mejorar la relación (Empresa-Autoridades Locales-Comunidad) en torno a una labor sostenible y benéfica para las distintas partes.

GESTIÓN SOCIAL

 

Cuatro Conceptos es una empresa con sentido humano, social y legal que aporta soluciones en pro del crecimiento, desarrollo y sostenibilidad de las partes interesadas vinculadas con nuestra actividad comercial.

 

Trabajamos por el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades en donde hacemos presencia y comulgamos con los lineamientos establecidos por el pacto global de las Naciones Unidas.

 

 

Uno de los propósitos de Cuatro Conceptos es lograr una total sincronía entre la empresa, las autoridades locales, las comunidades y demás partes interesadas durante el desarrollo de nuestros proyectos, generando sinergias que refuercen la imagen de la compañía en la sociedad; de ahí, que los compromisos adquiridos con clientes, proveedores, colaboradores, entes gubernamentales y comunidad en general, nos conduzcan a servir con ética y responsabilidad, respetar la legislación nacional e internacional, mantener condiciones óptimas y dignas de trabajo, favorecer la seguridad y salud laboral, propender por un crecimiento humano y profesional y combatir cualquier forma de corrupción.

 

Productos y servicios asociados al concepto de Gestión Social:

• Asesorías a organizaciones comunitarias.


• Diagnósticos socioeconómicos y culturales.


• Estudios socioeconómicos para la obtención de permisos o licencias sociales y ambientales.


• Evaluación socio-económica de proyectos y estudios regulatorios.


• Desarrollo de procesos de Consulta Previa.


• Organización y coordinación de consultas públicas.


• Talleres de sensibilización y educación ambiental.


• Planes de acción social y planes de desarrollo comunitarios.


• Elaboración de políticas de Responsabilidad Social Empresarial.


• Monitoreo y control del impacto de las operaciones de las empresas sobre los aspectos socioeconómicos y culturales.


• Asesoramiento y coordinación de enfoques y políticas a desarrollar durante la ejecución de proyectos.

cuatro-conceptos-la-fatiga-laboral

En términos generales se define la fatiga como “el fenómeno que aparece en los seres vivos, directamente relacionado con la actividad de uno o varios órganos, que consiste en una disminución del rendimiento, acompañada o no de sensación de cansancio”. Desde el punto de vista fisiológico, podemos considerar la fatiga como: “sensación penosa que se experimenta después de un trabajo físico o intelectual, prologando o intenso”.

La fatiga laboral es una consecuencia de la actividad excesiva y del trabajo monótono, pudiendo ser aliviada con horarios razonables, periodos de descanso adecuados y tiempo suficiente para el sueño, el recreo y la alimentación. La fatiga por tanto, se presenta como una aptitud decreciente para efectuar un trabajo.

Los periodos de trabajo largos van asociados inevitablemente al cansancio, en estos casos, la sensación de fatiga actúa como un dispositivo de protección del organismo, que sirve para impedir el agotamiento total.

Tradicionalmente se han clasificado los distintos tipos de fatiga de la siguiente manera:

Fatiga general: por lo común afecta a todo el organismo, tanto física como mentalmente.

Fatiga sensorial: ocasiona dolores e hipersensibilidad en el sistema nervioso.

Fatiga física: ocasiona dolores localizados en músculos determinados.

Fatiga mental: genera tensión en el individuo, creada por una actividad mental intensa o prolongada, la padece principalmente los que desempeñan trabajos intelectuales, los que realizan trabajos de gran precisión o los sometidos a una gran responsabilidad.

Fatiga crónica: se produce por una falta de recuperación y escasez de suficiente descanso en etapas sucesivas del trabajo o fuera de él, que provoca una sensación de malestar, física y emocional y que mantenida en el tiempo, da como resultado una fatiga crónica, retroalimentada por la rutina diaria.

Los  principales mecanismos del cuerpo humano afectados son:

El sistema circulatorio.

El aparato digestivo.

El sistema nervioso.

El sistema muscular.

El aparato respiratorio.

El trabajo físico continuo altera a estos mecanismos, de manera separada y conjunta. Las posibles causas que pueden provocar la fatiga son:

La monotonía de las tareas.

La intensidad y duración del trabajo físico y mental.

El medio físico del trabajo (temperatura, ruido, luz).

El exceso de condicionantes mentales (responsabilidad, preocupaciones, conflictos).

Enfermedades y dolores crónicos.

La mala nutrición.

Los síntomas que provoca la fatiga pueden dividirse en las siguientes categorías:

Síntomas fisiológicos: la fatiga se interpreta como una disminución de la función de los órganos o del organismo completo. Pueden producirse reacciones fisiológicas, como el aumento de la frecuencia cardíaca o de la actividad eléctrica muscular.

Síntomas conductuales: la fatiga se interpreta, principalmente, como una disminución de los parámetros del rendimiento. Entre los ejemplos está el aumento en el número de errores cuando se realizan ciertas tareas o un aumento en la variabilidad del rendimiento.

Síntomas psicofísicos: la fatiga se interpreta como un aumento en la sensación de agotamiento y un deterioro sensorial, dependiendo de la intensidad, la duración y la composición de los factores de estrés.

Una de las dificultades que se presentan al tratar la fatiga es su medición. Otro problema, es el grado de tolerancia del individuo frente a la misma. Además existen muchas variables exteriores al trabajo, que contribuyen a la fatiga del trabajador, pero estas son en gran parte de tipo personal y están por tanto, fuera de la capacidad de acción del empresario. Por esta razón, las medidas recomendadas para prevenir la fatiga, combinan acciones organizacionales e individuales, cuestión que veremos en nuestro próximo post.

Fuente: http://revistadigital.inesem.es/gestion-integrada/la-fatiga-laboral/

La Responsabilidad Social Empresarial, había sido un tema de las grandes ligas; sin embargo, las pymes también pueden dar pasos para implementar las acciones de RSE dentro de sus empresas.

cuatro-conceptos-cuales-acciones-de-rse-pueden-llevar-a-cabo-las-pyme

Bogotá_

Atrás quedó el mito de que solo pueden ejercer acciones de RSE las grandes empresas debido a su poder adquisitivo, cobertura y cantidad de personal. Las Pyme e, incluso, los emprendimientos que están naciendo, también pueden hacerlo.

¿Cómo? LR le explica los pasos para plantear una estrategia, las acciones de RSE que pueden desarrollar estas compañías y las ventajas que tienen por pertenecer a esta clasificación.

“Cualquier organización, sin importar su tamaño, puede hacer responsabilidad social. De hecho, es más fácil que una pequeña o mediana lo haga, debido a que son más flexibles y pueden tomar decisiones más rápidamente”, comentó Gustavo Yepes, director de gestión y RSE de la Universidad Externado.

Pasos para crear la estrategia
Expertos consultados por LR coincidieron en decir que hay cuatro pasos previos al planteamiento de una estrategia de RSE. El primero de ellos es fijar un compromiso frente a este segmento, fundamentando en un objetivo de impacto social positivo, seguido de, según dijo Yepes, “establecer cuáles son sus fortalezas y oportunidades de mejora frente al tema”.

El tercer paso hace referencia a la revisión y la evaluación del entorno en el que está inmersa la compañía, para así saber cuáles son sus necesidades y cómo se puede impactar con un ejercicio positivo. Aquí vale tener en cuenta que, en caso de que la empresa y debido a la  operación que realiza esté causando consecuencias negativas, se deben ejecutar actividades que reduzcan esa vulnerabilidad causada.

Y el cuarto paso es analizar las expectativas de los grupos de interés, que pueden ser también aliados en el desarrollo de las estrategias. Es importante revisar su papel, el nicho en el que están inmersos y su capacidad de otorgar recursos humanos, físicos y económicos.

Acciones de RSE para Pyme 
Lo primero que deben hacer las pequeñas y medianas empresas es, indicó Álvaro Urquijo, director de Qualitas T&T, firma consultora en sostenibilidad, “homologar sus prácticas con estándares internacionales para que así puedan saber cuando van por buen camino y, de la misma forma, encuentren oportunidades de mejora en lo que están fallando”.

Otras de las acciones de RSE que se pueden emprender, manifestaron los expertos, son: ajustar los productos que ofrecen a las necesidades de sus clientes, haciendo que sean más durables, por ejemplo; también vincular sus proyectos a cadenas de suministro responsables; y hacer una  revisión periódica del consumo de agua y energía, con el objetivo de ahorrar y ser responsables con el ambiente.

En la lista también están acciones como  mantener buenas relaciones con los vecinos y los grupos de interés involucrados. “Hay que resaltar que una gran cantidad de Pyme mueven un importante segmento de la economía. Y, por lo tanto, tienen un gran peso dentro de la importancia de RSE. Dentro del contexto actual, crear empresa se ha facilitado, por lo que estos empresarios y emprendedores deben plantear una estrategia social, que no es necesariamente fijar una inversión, sino ejercer un cambio social”, manifestó Juan Fernando Petersson, investigador del Grupo Civis.

Ajustar empaques con medidas amigables con el medio ambiente, otorgar mayores cualidades nutricionales a los productos en el caso de que estos sean de consumo y acceder a fuentes de financiación con estándares  también son acciones sociales que pueden ejercer las Pyme.

“El reto que existe actualmente es hacer que las Pyme, que es donde se genera más empleo, empiecen a implementar buenas prácticas en sus actividades”, agregó Urquijo.

Ventajas de ser pyme
Entre las ventajas que tienen las pequeñas y medianas empresas para llevar a cabo acciones de RSE están la reducción del tamaño de sus grupos de interés, lo que puede resultar beneficioso para concretar acuerdos más rápidamente. También el proceso para plantear estrategias y llevarlas a cabo se reduce considerablemente.

Por otro lado está que, dependiendo del personal de la empresa, las acciones que debe llevar a cabo deben ser menores. Lo que lo ayuda a generar un impacto social que, en la mayoría de las ocasiones, empieza por el empleado de la compañía. Lo que también debe considerarse una política institucional.

Buscar la solución en ciberseguridad
La compañía nacional Identian, especializada en seguridad de la información y ciberseguridad, lanzó al mercado ‘Ciberseguridad Total Pyme’, un servicio diseñado para atender las necesidades que tienen las Mipyme en materia de prevención de vulnerabilidades y aseguramiento de la información.

“Las empresas de cualquier tamaño están expuestas a ser víctimas de ciberataques y robo de información. Sin embargo, son las Mipyme las que durante los últimos años se han convertido en blanco perfecto de los ciberdelincuentes”, comentó  Arthuz Díaz, chief operating officer de Identian.

Las opiniones

Álvaro Urquijo
Director de Qualitas T&T
“Las Pyme deben homologar sus prácticas con estándares internacionales para saber cuándo van por buen camino y cuándo corregirse”.

Juan Fernando Petersson
Investigador del Grupo Civis
“Los empresarios deben plantear una estrategia social, que no es necesariamente fijar una inversión sino ejercer un cambio social”.

Gustavo Yepes
Director de Gestión y RSE de la Universidad Externado
“Cualquier empresa, sin importar su tamaño, puede hacer RSE. De hecho, es más fácil que lo hagan las Pyme porque son más flexibles”.

 

Fuente: http://www.larepublica.co

Índice de Progreso Social global mantuvo al país en el puesto 49, pero aumentó calificación.

noticia5Pese a conservar el puesto 49 del 2014, Colombia logró un ascenso en la última medición del Índice de Progreso Social global (IPS) al obtener una calificación de 68,85, mientras que en el PIB per cápita ocupó el lugar 63, en una lista donde figuran 133 naciones.

Michael Green, director ejecutivo del Social Progress Imperative (PPI), explicó que el país mostró un desempeño social medio-alto en esa última evaluación realizada.

Y que si se compara con sus pares latinoamericanos, está en el octavo lugar entre 21 países de la región incluidos en el informe, muy por detrás de Uruguay, que ocupa la casilla 24 a nivel global, Chile, que está en la 26 y Costa Rica, situada en el lugar 28 del mismo escalafón mundial.

No obstante, Colombia todavía conserva la delantera frente a naciones como Ecuador, que se halla el puesto 51, México, situada tres casillas más abajo (54) y Perú, que está 55 dentro del Índice de Progreso Social global.

Los resultados del análisis muestran que las mayores fortalezas relativas a Colombia en materia de progreso social se encuentran en la dimensión de Fundamentos de bienestar, con énfasis en las medidas de ‘sustentabilidad del ecosistema’ (puesto 18) y de ‘salud y bienestar’ (6).

“Este último componente evalúa medidas como la tasa de obesidad, de suicidios o la incidencia de muertes por enfermedades cardiovasculares, indicadores en que los países de ingreso alto obtienen puntajes bajos; pero también indicadores como la esperanza de vida, en los cuales los países de ingreso bajo puntúan mal. Por ello, naciones de ingreso medio de América Latina presentan mejores resultados relativos en el listado global 2, dijo Green.

No obstante, señalan los resultados, la seguridad personal es un tema crítico en Colombia, como lo es en el resto de la región: las tasas de homicidios o el nivel de crímenes violentos ubican al país entre los veinte más inseguros del mundo.

“Pero este no es el único tema que el Índice de Progreso Social (IPS) identifica como prioritario: comparado con países de ingreso similar, Colombia registra desempeños deficientes en nutrición y cuidados médicos básicos (puesto 78) y en acceso a conocimientos básicos (puesto 78)”, advierte el directivo.

Como señala el informe, estas son áreas en las que el mundo, tomado en su conjunto, ha realizado grandes avances de la mano de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

La información recopilada para el IPS proviene de datos objetivos de las agencias de Naciones Unidas (el 70 por ciento); evaluaciones de expertos, sobre todo en derechos humanos; de organizaciones de investigación en esos temas (20 por ciento), y de encuestas realizadas en el ámbito mundial, principalmente de la firma Gallup (10 por ciento).

Michael Green agregó que “si los países de la región quieren seguir avanzando en la senda del progreso social, precisan seguir generando las oportunidades para que sus ciudadanos y comunidades desarrollen su pleno potencial, especialmente en tiempos de crisis económica”.

Tomado de: http://www.eltiempo.com/economia/sectores/calificacion-de-colombia-en-el-indice-de-progreso-social-global/16542105

¿A qué le temen los gerentes de las grandes empresas del mundo?, a la desaceleración de la economía, a los malos desempeños financieros, a un estrambótico cambio en el mercado…

noticia2Sí, a eso también le tienen miedo. Pero el verdadero “coco” de los grandes líderes corporativos globales es que la imagen de sus empresas o su marca sean desprestigiadas.

Así lo evidencia el más reciente estudio sobre manejo de riesgo hecho en 120 países por la multinacional AON y que consultó a 1.400 empresarios. EL COLOMBIANO tuvo acceso a la socialización que realizó en días pasados la firma a un grupo de ejecutivos en Medellín (ver infografía).

Los resultados son contundentes. El daño a la imagen de la empresa es lo que más preocupa a los altos líderes del mercado global, pero en Colombia ocupa el cuarto lugar.

Aquí agobia, sobre todo, la injerencia de decisiones políticas y su efecto sobre el mercado. Es decir, el efecto de terceros con poder dentro de su negocio.

No obstante, “en el mundo de hoy el cuidado de la imagen corporativa es lo más importante para una empresa. Incluso es el activo más valioso que tienen las organizaciones. De un tiempo para acá es más clave que los activos físicos”, asegura el exsuperintendente de Industria y Comercio, Jairo Rubio Escobar.

Al conocer del estudio de AON, el experto considera sensible que el empresariado colombiano esté desalineado frente a prioridades de los ejecutivos del mundo.

Ahora, esta no es la regla general, pues grandes empresas de Antioquia y el país han priorizado en sus planes estratégicos afincar su reputación, de cara a una gestión sostenible en tres ámbitos: lo económico, lo social y lo ambiental.

Se estima que unas 200 compañías miden su sostenibilidad bajo normas del Global Reporting Initiative (GRI). Eso significa acogerse a un modelo de transparencia y un gobierno corporativo sólido. Pero el reto es cumplirlo.

Aún falta mucho por consolidar en reputación. De eso da cuenta en los últimos días las revelaciones de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) sobre cartelización en productos de consumo masivo como el papel higiénico y los cuadernos.

En ese sentido, el estudio de AON entrega luces sobre cómo se ve desde las empresas el component.0e reputacional, frente a riesgos inherentes de la operación (ver nota anexa).

 

Prioridades son otras

También la consultora midió cuán preparados están los líderes y sus equipos frente a un suceso desafortunado. En Colombia, sólo el 42 % de los consultados tiene preparados planes contra el daño reputacional de su compañía o su marca. Esto contrasta con el índice de 56,5 % reportado en el consolidado mundial.

Durante su visita a Medellín, el líder global en consultoría de riesgo de AON,Kieran Stack, advirtió que la debilidad reputacional no sólo afecta en la imagen que proyecta la empresa. También implica dificultades para innovar, atraer personal capacitado y su posicionamiento de marca será más complejo.

Mientras tal asunto no está entre los tres mayores riesgos de los ejecutivos consultados en el país, el 77,8 % sí tienen planes listos para asumir coyunturas que impliquen decisiones judiciales o políticas. Es decir, hay muchos abogados. Además, el 75 % indicó tener listos su planes de contingencia en caso tal de sufrir percances en la distribución de suministros.

“En el mundo, los activos intangibles son los más preciados, porque implican valores reflejados por la marca, y esta, como cualquier bien, hay que cuidarlo”, agregó Rubio.

Y mientras AON habla de riesgos, la Asociación Nacional de Empresarios (Andi) lo hace en forma de barreras para crecer. En la última encuesta de opinión industrial, para febrero pasado el principal inconveniente de los gerentes es la volatilidad del dólar (41 %). El costo de los insumos, la falta de demanda y el incremento de la competencia siguen en la lista. Sin embargo, hay un componente en el informe que indagó sobre las normas de calidad voluntaria que asumen las empresas (ver Para Saber Más).

 

¿Qué pasará en dos años?

La encuesta de AON también miró al futuro y le preguntó a los empresarios nacionales cuáles serán los riesgos en el país en 2018. Las prioridades siguen cambiando y, por ejemplo, entre los cinco riesgos principales ya no está el daño a la reputación empresarial.

La principal preocupación es el cambio en la regulación, seguido del precio de materias primas para producir. Se mantiene en el tercer puesto el riesgo a tener fallas de distribución. Aparecen luego aumento de la competencia y los riesgos asociados a incertidumbre política (asociada a la época electoral de ese año).

Es decir, en 24 meses los empresarios colombianos seguirán más concentrados en fortalecer activos físicos que en mejorar su reputación.

“A esto habrá que prestarle mucha atención, porque las señales en el mundo son otras y los altos ejecutivos deben, así como se preocupan por mantener su maquinaria e innovar, hacerle mantenimiento a marcas, posicionar sus valores y hacerlos respetar”, añade el exsuperintendente.

Pero, si no es en reputación, ¿qué riesgos miran los gerentes locales? Mientras el resultado global de AON apuntan a incrementos en la competencia, reputación y poco crecimiento económico, en Colombia los polos de riesgo parecen más tradicionales, incluso desconectados de las prioridades de América Latina, más asociadas a seguridad.

Tres de los cinco principales riesgos señalados en Colombia se asocian a un escenario de inestabilidad en los panoramas político y económico del país. De las preocupaciones identificadas a dos años, el riesgo país y la injerencia del Estado en los negocios tiene, justamente, un papel preponderante en la actualidad.

“Más que nunca el ciclo económico y su contundente desaceleración se refleja en Colombia (…) y se han ido desvirtuando ciertas seguridades, lo que ha hecho que las empresas vuelquen sus preocupaciones sobre la certidumbre sobre el capital, que prima sobre muchos aspectos”, anota Juan Fernando Moreno, vicepresidente de AON para Latinoamérica.

 

Tomado de: http://www.elcolombiano.com/negocios/reputacion-empresarial-no-es-la-prioridad-en-el-pais-EY3991987